Cuando dos seres se encuentran
Las ramas se despojan de hojas secas en la alberca del pasado
y no hay puertas en el alma que moderen sensaciones brotando como raices
de las yemas de las venas (de las luces de la piel).
Y el esqueleto de sus troncos vacíos de verdes se mecen al aliento de gemidos que ahondan en cavernas de letras no escritas en papiros de estrellas de tres puntas.
Cuando el invierno del que sufre hiela la sangre y el otoño del desgano frena el impulso, la luna baila con su mejor estrella entre el destiempo y las rutinas.
Porque hay luciérnagas despiertas en tu boca de cielo;
porque hay un sistema solar de cosquillas en la arena entre tu pecho y el mío
y, desnuda ante vos, me descubres entera
(más allá de la piel; más allá de la vida; más acá de mi ser).
Friday, July 2, 2010
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2 comments:
jejeje, no recuerdo haberte leído algo así jejeje -me hace sonrojar, no sé en qué estoy pensado-.
Creo que en esos encuentros es fundamental sentirse plena, para mí no existe otra forma, no va, no sirve.
Llega una etapa en la que una se pone muy espiritual, así lo siento.
Beso!
Jejeje...ahora me hiciste sonrojar a mí por haberlo posteado y porque...(además me acabo de acordar de una prosa que publiqué en otro sitio _lejano, en tiempo y aún cercano en distancia afectiva_) Si, no lo pudiste haber dicho de otra manera mas fiel que esa. La plenitud y la espiritualidad van de la mano. Un besito.
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