En pleno estado contemplativo
En pleno estado contemplativo, la naturaleza habla (a veces, devuelve como ecos los suspiros y las lágrimas de los corazones que se acercan a la orilla. Otras, acaricia los deseos despertados y se cuela entre los dedos cuando queman como lava. He llorado adioses y sonreído ante la belleza de las aguas. He abierto los ojos con asombro ante el infinito del horizonte y aceptado muchas cosas al abrigo de las olas. (Y esto es personal y autorreferente). Pero en la piel se siente lo que habla y es universal (afortunadamente). No sé si mi piel escucha bien (está un poco sorda a veces) pero creo que esta vez me dijo algo así: Fehacientemente, sólo me cubre la caricia del arrullo de un silencio: el de los labios que se guardan celosamente la palabra más linda (pero más ligeramente dicha). Y muchas mareas nos han llevado a otros lados (pero nos han traído de vuelta a la misma orilla). Y muchas corrientes nos han acunado hasta dejarnos dormidos en un limbo de nada hermosa y agreste. Es un estado que me conduce a deshacerme en pequeñas partículas diseminadas en la inmensidad de un todo que descentra y ahí es dónde la plenitud baña cada rincón con su esencia universal e infinita. Porque la gloria de la no referencia personal redime de dolores, culpas y mochilas. Porque no hay que preguntarse nada cuando de uno no se trata y aterrizando el eje en otras ruedas, se inunda el no ser de ingravidez.
(escuchando "Fields of corals" de Vangelis)
Sunday, May 16, 2010
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