Friday, January 29, 2010

Somos así de vulnerables

(Escuchando "Alpha" de Vangelis)

Sh… sh… sh…
Habla lo que espera nacer después de un derrumbe, de una historia comida por la fatal ignorancia de encontrarse respirando sin saber, pulsando sangre blanca congelada por la indiferencia de los sentidos adiestrados. Y su alma azul se eleva ante lo evidente. Mercenarias de un mínimo contacto, de un signo de vida, las lunas artificiales acechan esquinas circulares. Y el silencio se adueña de su todo; pero siguen edecanes del hacer. A lo lejos, los jinetes mudos anticipan sus eternos viajes y caídas. Las pupilas son esponjas del dolor que no se escurre. Y entre escombros se escucha apenas el murmullo de un carpintero sin plumas ni colores. Despistado intenta quebrar lo inquebrantable. Y lo escuchan algunos y lo sienten otros. Y su llanto se torna insostenible (humanidad solidificada y tallada a su antojo…) ¡No! y un ¡no! más insertado en la ladera del olvido. Sentada a la orilla de un augusto pensamiento se balancea la duda… y la fe. Y la oscura sensación de vacuidad presente ante lo inesperado. Frágil, dependiente y delicada, una nueva era se gesta entre nosotros en su estado vulnerable. La anidamos...y, sólo entonces, a ese mínimo sentimiento que nos descubre, lo dejamos crecer.

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