Friday, January 29, 2010

Hacinado, tu gesto

Hacinado, entre la línea de lo urgente y lo pasado. Tu gesto se hace gotera que transita, con sumo celo, los bordes de mi pupila; el radio de tu mirada. Y siento tus ojos tierra, recorriendo mi rostro cargo; consabida delicadeza de saxofón encantado.
Apenas cabría un gramo diluyéndose entre repasos y esa laguna divina avisa con impaciencia de la opresión en el pecho y el aire que pirateas. Con el aliento colgado desde el balcón de mis labios, el tiempo nos desvalija de externos móviles vanos. En latitud definida por tu horizonte infinito, mi túnica descose aromas que se te hacen tan tuyos. Y llegan, como tijeras, las yemas de tu deseo; a deslizarse acortando el paso de mis latidos. Difusos límites crespos de agrestes terrenos llanos, bailando liso y sinuoso acorde desenfadado. Resbala tu copa tibia por cabos erosionados de rústica y accidentada colina de altares (que me has nombrado). Esquiándose enmarañados; etéreos; abiertos; anchos, nuestros abismos ampliados en nido de lo posible. Y como lo han dicho antes, y como lo he recordado (en el rincón de un planeta sin nombre y dinamitado) lo relativo florece fresco, con el rocío de elipsis; cuando los dos nos sabemos tangentes y liberados, alternos y desbocados.
Qué es, amor, lo que nos suplanta; cuando dormimos batiendo, y cala un hondo refugio aún a pesar del tiempo…si muy al costado y lejos, de nuestros más férreos pujos; aún nos derriba, impune, la flor extasiada al viento.

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